La Corrupción
Por la tribuna que no tengo
La Corrupción
I
Ella no tiene color,
Condición de ningún tipo
Lo hace el pobre, lo hace el rico,
Por cualquier motivación.
No tiene contemplación,
Ni mira el daño que causa,
No pone en su empeño pausa,
El que hace la corrupción.
Pobreza y desolación,
Va dejando cuando pasa.
II
Son dos los que aquí nombramos,
Quién corrompe y el corrompido,
Rapaces del mismo nido,
Azotes de los humanos.
Crean la necesidad,
Después se aprovechan de ella,
Coronan su mala estrella,
Poniendo precio al delito,
Y se la dan de angelitos
Mártires de la querella
(O genios de una botella).
III
Va del engaño pequeño,
Hasta la estafa mayor,
Se corrompe la nación
Y también el lugareño.
Puede llegarse a iniciar,
Con algo insignificante,
Graduarse de traficante,
Hacer de ello profesión
Y gozar de admiración
Por ser rico y elegante.
IV
Llega a perder la vergüenza,
Actuar como un descarado,
Se sirven de un entramado,
De terribles sutilezas.
Justifican sus riquezas,
Con legales argumentos,
Se transforman en violentos,
Defiende lo mal habido,
¿Cuánta gente ha perecido,
A manos de este elemento?
V
No vale arrepentimientos,
De malvados redimidos,
Casi siempre son fingidos
Su entristecido lamento.
Te engañan con un cuento,
De gestión humanitaria,
Aunque anuncie con fanfarria,
El chantaje y el soborno,
Y no le causa bochorno,
Su calaña mercenaria.
VI
No envidio su vestidura,
De lujos estrafalarios,
Cada botón el salario,
De una pobre criatura.
El oro de su costura,
Su camisa y pantalón,
Es la rapiña ecológica,
Y su calzado la lógica,
Del hambre de la nación.
VII
No se cura, se remedia,
Con formación ciudadana,
Ética y moral cristiana,
Para aplacar la tragedia.
Y quizás también lo alivia
El rechazo popular,
Eficiencia en lo legal,
Y énfasis en la cultura,
Para que esta criatura,
Se pueda rehabilitar.


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