La Casa del Cerezo

LA CASA DEL CEREZO
Por Analie Rojas. (Seudónimo)

Erase una vez, tres niños, dos hembras y un varón. Eva, Mary y Juvenal  eran amigos, Vivian en el mismo pueblo de las Cachupìnas. Cierto día, Juvenal les dice a las niñas: _Vamos a ir el sábado a buscar mangos a los Alatriques. _Esta bien.  Responden las niñas,  pediremos permiso a nuestros padres y te avisamos.
Llego el sábado esperado para ir a los Alatriques; arboles, de gran altura y frondosos, con sus deliciosas y aromáticas fruticas rojas.  Juvenal pasa muy temprano por las niñas, hicieron el camino muy ameno, Él con su gomera, lanzándole piedras a todo lo que se movía en el monte y las niñas recogían las flores silvestres, comparando cual era más bella que la otra.
Cuando se van acercando a los alatriques, escuchan que alguien esta picando por entre los montes, se detienen y van mirando con mucho cuidado. Era una señora que los  saluda muy cordialmente y les dice: _ ¿Que hacen por aquí solos? ¿Y sus padres?  Ellos responden: _vivimos cerca, nos dejaron venir a buscar mangos. _ ¡Oh! responde la señora, muy bien pero deben tener cuidado a veces se ven culebras. Siguieron conversando con la señora.
Ella que estaba recogiendo leña, les dice: _Vamos, les ayudare a recoger los mangos, no deben tomar los que estén aporreados o rotos ni los tiernos.
Juvenal le pregunta,  _ ¿Dónde vive usted?  Por que yo no la había visto por aquí.
Ella responde: _ no hace tanto tiempo que me mude por acá, con mi esposo que estaba enfermo, y el quería un lugar tranquilo para vivir sus últimos días, pero hace meses falleció.
Las niñas le preguntan ¿Entonces usted vive sola?
_Si, vivo sola responde ella y los niños a una sola voz preguntan, ¿Y porque no se ha ido?
Porque me enamoré de este lugar, responde, miren, vean por aquí, por dentro de los alatriques, aquella es mi casa, es un lugar muy hermoso, ¿quieren ir un ratico a ver la casa y de una vez toman agua?
Los niños se miran entre si.
Ella le dice no tengan miedo que yo no soy el lobo feroz.
Ellos se sintieron confiados con aquellas palabras y siguieron a la señora,  Juvenal la iba ayudando con la leña.
Al llegar al patio pudieron constatar las palabras de la señora.
Era un lugar realmente acogedor, arboles frutales, mandarinas grandes de un amarillo intenso que el peso de ellas hacia colgar el ramo que se podían agarrar con las manos, los racimos de cambures maduros en las matas que se veían como que si los tocaban se desgranaban, aquellos olores y colores que despertaban todos los sentidos.
Ya en frente de la casa un jardín con bellas flores, Dalias, Rosa, Trinitarias, Girasoles, entre otras.
En el portal matas colgantes de Siempre Vivas blancas, Bella de las once, rojas y amarilla, en el corredor un vistoso chinchorro, con sus brazos abiertos, una mecedora invitando a sentarse, y un poco mas allá en el patio una gran mata de cereza con la copa como una inmensa sombrilla  con las raíces grandes y sobresalientes provocando al descanso
Y cerca de la caballeriza, el corral con gallinas con sus pollitos, gallos, patos en su piscina con sus patitos nadando, y los pavos con su piel colgante y su cabeza erguida amenazante, las gallinas galipavas como si les hubiesen puesto un collarín de piel rosado.
Después de brindarles agua,  ella dice: _Vamos a la mata de cereza a descansar un momento y disfrutar de una taza de café con leche con un pedacito de torta que les voy a brindar.
Ese es mi lugar preferido.
Los niños pasaron un momento tan ameno con la señora que hasta por un instante se les había olvidado que habían venido a hacer… Le dicen: _Nos vamos que se nos hace tarde, juvenal agradece las  atenciones.
Ella contesta: _Cuando quieran venir pueden hacerlo, siempre estoy muy sola, y ordena a su perro llamado Vigilante: _! Acompaña a los niños y te vienes ya
A partir de ese momento los niños visitaban a la señora, tempranito antes de entrar a la clase. Ella le guardaba desayuno y algo de dinero para la merienda de la escuela, y sobre todo a Juvenal que era muy comelón,  los sábados también se escapaban y se iban a casa de la señora, a sentarse debajo de la mata del cerezo, a pasar el rato con ella, que le dice: _ A veces tengo que salir temprano, pero les daré a cada uno un lugar secreto, para que no se peleen no deben revelarlo al otro, donde le guardare a cada uno para la merienda .
Ellos pasaban, si la señora no estaba tomaban de su escondite, su dinero y se iban a la escuela.
Cierto día llegó Vigilante a la casa de Juvenal que estaba en el portal haciendo las tareas y le dice: ¡Vigilante! ¿Qué haces aquí? ¿Y la señora? Pero vigilante corría de afuera hacia dentro y le movía la cola, de repente sale corriendo y se para a lo lejos a mirar a juvenal, que entiende lo que quiere decir. Corre donde Eva y Mary y les dice: _Vamos a donde la señora que ha venido su perro.  Salieron corriendo desesperados. La mamá de juvenal le dice a su esposo: _Chico, juvenal, Eva y Mary, van corriendo hacia los Alatriques! vamos a ver que pasa .Los siguen y llegan hasta la casa de la señora que esta muy golpeada, la toman y se la llevan al hospital. De regreso del hospital, la llevan unos días a la casa de juvenal y la cuidan.
Después de eso la señora se va a la capital con unos familiares. Se interrumpe la cercanía, entre los niños y su amable protectora, ellos no dejan de recordarla.
Tiempo después, a los niños los mandan a estudiar fuera del lugar.
Después de varios años, le llega una carta a Juvenal de su madre, que le dice: “Hijo aquí llegó un funcionario público y te dejó ese papelito que te estoy enviando dentro de esta carta,  es de parte de la señora, tu amiga. También envía otro igual a Eva y a Mary. Deben estar cuanto antes aquí para que reciban la casa del Cerezo, como herencia, porque si la abren y no la ven habitada la van ha tumbar, para hacer un parque, la tregua es de tres días”.
Juvenal siente un estremecimiento: _! Cómo van a tumbar la casa ! Pero qué hago yo, si el papelito dice “llave”, pero no esta la llave. De todas maneras, tengo que ir antes que tumben la casa  del cerezo.
Dios mío, y esos tres días se cumplen mañana, tengo que preparar las cosas e irme en este mismo momento, espero que Eva y Mary hagan lo mismo.
Emprenden el viaje de regreso a su pueblo, muchas horas después de largo y agotador trayecto llegan a su casa.
Su madre le dice: _ Mijo, Mary llego hace un rato y estuvo preguntando por ti, pero Eva vive mas lejos y no ha llegado todavía, y las maquinas ya están en el lugar, la empresa no quiere esperar mas,  dicen que esa casa esta abandonada y que mas bien es un peligro.
_¡No puede ser mamá ¡ dice Juvenal mándame a buscar a Mary por favor para irnos ahora mismo a los cerezos y si llega Eva le dice que la estamos esperando allá.
Llega Mary transformada en una joven hermosísima, lo saluda; _ Juvenal hermano préstame tu papel para ver,  porque el mío solo dice “mata” nada mas. Yo estaba esperanzado,  expresa Juvenal, que el tuyo diría algo más,  porque el mío dice llave y eso es todo. De todas maneras vámonos, allá vemos.
Caminando los dos por aquel sendero, no hicieron más que recordar aquellos momentos felices junto a Eva.
Al llegar a la casa todos los recuerdos se le amontonaron  en la cabeza y en el corazón, se abrazaron y lloraron juntos recordando a la señora, su risa, sus cantos, cuentos, chistes, poesías, los desayunos, arepitas con queso y el café con leche que le preparaba todos los días de clase, el dinero para sus meriendas.
En ese preciso momento, estando abrazados, escuchan una voz cálida, tierna que pregunta: _ ¿En ese abrazo no quepo yo?  Una joven bella, de sencilla apariencia ¡era Eva! los dos a una misma voz: hermanita, la señora nos ha tenido presente en su corazón, veámos que dice tu papel para salvar a los Cerezos. _No dice mucho, comenta Eva, metiendo la mano dentro de su cartera, saca el papelito y lee “Cerezo”. Eso es todo pongámoslos juntos dice juvenal. Al juntar los trozos de papel, surge el dibujo del cerezo de fondo y entienden que la llave está en la mata de cerezo.
Todos corrieron rápidamente al Cerezo,  buscaron por debajo de la gran raíz, en el lugar secreto de Juvenal allí estaba la llave y un reloj de caballero que ella decía que había pertenecido a su esposo.
Las muchachas se miraron entre si y salieron a toda carrera a su escondite secreto de cada una.
Allí entre la grieta de la pared en un recodo disimulado, están unos sarcillos de oro y una pequeña moneda para la merienda de Eva que no fue a retirar, ese día que la señora enfermo.
Mientras que Mary debajo de la chapa de colocar la bandera, tenia guardada una pulsera de oro y su pequeña moneda para su merienda. En ese preciso instante escuchan la voz fuerte del prefecto. Del pueblo: _Muchachos ¿tienen la llave o no? porque ya no podemos esperar más por ustedes.
Con la llave en la mano dice juvenal: _ Si señor, aquí tenemos la llave _Vamos abrir la puerta entonces, espera un momento, replica el prefecto en ese caso llamemos a los vecinos para que sirvan de testigos de que yo les estoy entregando la casa.
Al llegar los vecinos, juvenal abre la puerta entran y miran a su alrededor, todo en su lugar, una pequeña biblioteca con sus libros empolvados, sobre una mesita unos lentes y un libro de poesías que ella siempre les leía en el Cerezo y un cuadro en la pared del frente pintado por ella misma donde aparecían Eva, Mary, Juvenal, su persona y el perro Vigilante, hermoso con sus ojos vivos como si los mirara.
¡Muchachas vamos a descansar! que para mañana tenemos mucho trabajo que hacer Exclama Juvenal, ¡Vamos pues!  Vendremos muy temprano. Ve lo que la señora me había guardado en mi escondite secreto Juvenal, comenta Mary.  Eva extendiendo su mano   hace lo mismo y muestra lo suyo. Juvenal se detiene y mira las manos de las muchachas y las mira a los ojos y se regresa corriendo a su escondite secreto ´´El Cerezo´´, las muchachas detrás de él, mete su mano debajo de la gran raíz, tantea con desesperación y alcanza a tocar su pequeña moneda. Y  saca la mano la empuña fuerte, contra su pecho y se sienta en la gran raíz, al mismo tiempo que  le resbala una lagrima por la mejilla, las muchachas que lo miran se acercan y  le abrazan, en ese mismo instante se oye un aplauso de los testigos presenciales, que luego se marchan como para no interrumpir aquel emotivo momento. Juvenal les habla: _Venditos sean los alatriques donde nos cayó una madre del cielo.
Dos días después, al atardecer Juvenal  y Eva llegan a casa de Mary que los ha invitado a cenar junto a sus padres  y le dice: _Hermana vamos mañana temprano a Lajas Blancas, a pasar un rato, nos damos un baño, aprovechamos  de conversar sobre lo que debemos hacer en lo inmediato, ustedes saben que ese lugar es muy hermoso y tranquilo y lo mejor es que también pertenece a Los Cerezos, igual que los alatriques, mucho tenemos que hablar sobre eso.
_Muy bien, me parece buenísimo, recuerdo cuando fuimos allá con la señora y que bueno que pertenezca a los Cerezos. Comenta Mary: _ ¡Magnifico! Tengo tantos deseos de volver a ver a Lajas Blancas, lamentablemente no tendremos la inolvidable presencia de la señora y sus dulces exquisitos que ella misma hacia, que falta nos hace,  se lamenta Eva.
 _¿Entonces a las siete de la mañana estará bien? pregunta Juvenal. _Si a las siete  esta muy bien. Responden las muchachas, no se olviden de llevar comida suficiente, para los tres, que yo voy a llevar, el apetito y el estomago, todos ríen y se despiden con un hasta mañana un abrazo y un beso como siempre.
A la mañana siguiente muy temprano, las muchachas amanecen atareadas, cada quien por su lado en sus respectivas casas, a Mary le toco llevar arroz con plátano frito  y a Eva pollo guisado y unas galletas que le quito a su mama,
Eva, hacia tanto ruido en la cocina que despertó a su mamá quien se fue hasta allá y le dice hija: _ ¿Por que te estas levantando tan temprano? es el primer día que amaneces en casa en mucho tiempo y estas cocinando, yo que quería consentirte y llevarte el desayuno a la cama. A lo que Eva responde: _Por favor madre , discúlpame que no te haya dicho nada, lo que pasa es que voy con Mary y juvenal a Lajas Blancas  a darnos un baño y a pasar el rato ¿mamá tu has ido alguna vez a ese lugar? _Claro que sí hija, ese es un lugar precioso, fui de joven con un grupo de amigos y amigas, entre ellos tu padre cuando éramos novios, bueno de eso hace mucho tiempo, para entonces esos terrenos eran de un trinitario llamado Voní.  De verdad hija que si no es porque tengo tantas cosas que hacer me fuera contigo, no te preocupes madre que ahora Lajas Blancas es tuya también y cuando tú quieras, vamos y nos llevamos a mi papá para que recuerden cuando eran novios. _ ¿Ustedes se van caminando? porque es un poco lejos, pregunta la mamá. _ No, juvenal dijo que le iba a pedir prestado los caballos a su papá, según él son mansos. _¿y tu mama como te fuiste? contesta Eva. _Nos fuimos caminando, como éramos muchos íbamos conversando llegamos rápido, que días aquellos cuando los recuerdo, quisiera volver atrás… Sin darse cuenta les salió el sol, en ese momento tocan a la puerta es Mary con su mochila de comida y juvenal con una bolsa que parecía pesada. A lo que Eva le pregunta: _ ¿Juvenal qué traes en esa bolsa?  _Espera a que lleguemos y lo sabrás, no seas curiosa. La mamá asomada en la puerta le pregunta: _ ¿Bueno muchachos y ustedes no se van a tomar un cafecito? siéntense que se lo voy a servir. _ Lo tomaremos rapidito porque todavía debemos pasar por las caballerizas a buscar los caballos, dice juvenal.
Al rato el papá les ayuda a ensillar , que las muchachas, monten, al alejarse un poco del pueblo y atravesar por una de los linderos de los Cerezos  y adentrarse en los terrenos que ahora son de su propiedad, que se ven y sienten rodeados de la majestuosidad de aquellos parajes que están pegados a su corazón. Los pájaros, es como si le dieran la bienvenida, les pasan tan cerca en bandadas cantándoles sus canciones de jubilo y las mariposas en gran diversidad de colores y tamaños danzándoles a las flores, adornando el camino con su esplendor, que una se pregunta ¿cual es mas hermosa, la flor o la mariposa, o si es que ambas son las partes de una misma cosa?  Los arboles en su crujir, al rose de una rama con la otra es como si abrieran una puerta grande y pesada y nos dijeran  pasen adelante.
Las hojas verdes relucientes y brillantes, como si las hubiesen salpicado con escarcha, debido al sol recién nacido filtrando por entre las  ramas con una variedad de formas amarillas, resplandecientes y que a través del rayo tibio y luminoso tenemos la dicha de presenciar un pedacito del astro rey dibujándo el paisaje
Juvenal, detiene su caballo y dice a las muchachas: _Hermanas debemos conservar este lugar intacto, sin dañar estas hermosas tierras. _Claro que si hermano yo estoy de acuerdo, lo que vayamos a ser tiene que estar bajo el respeto a la naturaleza, comenta Mary ¿que dices tu Eva? _Completamente de acuerdo, responde Eva.
Se abre frente a ellos un terreno semi inclinado, desde donde se puede escuchar un leve sonido del agua tropezando con las piedras.
Siguen por un caminito angosto, que se ha hecho Zznjon porque se ha hundido con el tiempo bajo los pies de los caminantes y el transito de las torrenteras, donde las grandes raíces de los arboles les salen al encuentro y  los caballos comienzan a caminar con un poco de dificultad y hay que aguantarse mas duro de la silla de montar, termina el difícil paso y nos encontramos con un espacio ancho, donde un mosaico de piedra grisáceas con algunas partes sobresaliente y otras planas unas que otras piedrecitas sueltas, que si una las toma en las manos puede romperlas con facilidad,  ya que son blandas y esa es la razón por la cual le dicen Lajas.
Desde más arriba se desprende un abundante y cristalino manantial que en su recorrido se consigue con una piscina natural que recibe el agua nueva y desecha la anterior. Extasiado en aquel maravilloso paisaje, se han quedado paralizado montados en sus respectivas cabalgaduras desde donde cada uno observa, no pueden evitar que les venga a su recuerdo su visita aquel lugar en compañía de la señora cuando eran niños, en aquel momento les pareció bonito, pero ahora que pueden apreciarlo mejor en todo su esplendor les parece insuperable.
_Bajémonos les dice juvenal, para desensillar las bestias y llevarlos a pastar al hierbazal, tómenlos por las riendas siempre guardando la distancia prudente de los caballos por que nos pueden dar una patada _ ¿Y donde queda el hierbazal Juvenal? pregunta Mary. _Mi papá me dijo que uno toma ese camino a la derecha, por donde esta ese guamo, las muchachas lo siguen pasan una arboleda hermosa donde los rabipelados y las ardillas pasan de una rama a otra asustadizos _Como si lo fuéramos a agarrar! comenta juvenal. _A estos espacios le dicen El Cedral según mi papá. Siguen caminando con los caballos por las riendas y poco a poco se va despejando el paisaje y la claridad se hace mas y mas brillante, hasta que  aparece frente a sus ojos, el inmenso pastizal con una diversidad de verdes, oscuros, claros, y algunos tan tiernos que casi son amarillos, otras con sus espigas tiernas que provocan recogerlas una a una. _Seria bueno hacer una cabaña en un pedazo de este pastizal, el terreno es muy parejo, para cuando vengamos a Lajas Blancas quedarnos a dormir ¿que les  parece?: _El lugar esta hermoso, pero esta un poco apartado ¿no creen? _Hermana, detrás de esos  arboles que rodean al pastizal, está el rio y al cruzarlo vive mucha gente agricultores, ganaderos, eso me lo conto mi papa que conoce todos esos lugares, vamos a hacer la cabaña y cuando tengamos asuntos importantes que tratar nos vendremos para acá. Si están de acuerdo mandaremos a cortar la madera y comenzaremos sobre la marcha ¿que les parece? Las muchachas preguntan: _ ¿Y el dinero Juvenal? _Bueno de eso hablaremos  ahorita después del desayuno. Vámonos dejemos a los caballos sueltos. _¿Sueltos? pregunta Mary ¿Y si se van? _No lo harán porque tienen muchísima comida, lo hacen si les falta o si viene una hembra, responde él. Corran alcáncenme si pueden, si lo hacen les daré un caramelo. Las muchachas lo hacen. _Si te alcanzamos no te damos desayuno!... Pero no le dan alcance porque juvenal corre muy duro. Cuando llegan a Lajas Blancas él les dice: _Voltéense  que yo voy a servir la comida les dice juvenal. _Caramba juvenal, como si nosotros no hubiésemos visto nunca un hombre sirviendo una comida, murmuran. Este replica: _ Voltéense, niñas desobedientes, cuando yo cuente hasta tres pueden mirar, a la una a las dos a las tres. Cuando ellas vuelven la cara, no lo pueden creer esta el mismo mantel tendido sobre las piedras como aquel día cuando ellos eran niños que vinieron de paseo a Lajas Blancas  en compañía de la  señora.
 Con la diferencia que tenía otra comida, en esta oportunidad, había Domplina con pescado frito y café con leche y unas florecitas metidas dentro de una lata  envejecida, que se usa para sacar agua del poso.
Ellas, como en película dentro de su cabeza, rememoraban aquel momento cuando visitaron este  mismo lugar en compañía de su amada señora.
Le dicen  juvenal: _ ¿Y ese mantel? de donde lo sacaste, ¿porque es el mismo mantel, verdad, que ella trajo aquel día? Pregunta Mary. Mientras Eva  no puede ni articular palabra, con los ojos empañados de lágrimas,  se dirigen hasta Juvenal que esta mirándolas sin saber si ha hecho bien o mal al traer el mantel. Se abrasan a Juvenal y le dicen: _Gracias hermano, no te sientas mal que es inevitable no recordarla, pero este detalle que has tenido para con nosotras  es inolvidable agradecemos grandemente tu gesto y esta comida que has traído para compartir con nosotras, te amamos hermanito le dicen.  _Muchachas este mantel se lo regaló la señora a mi mamá cuando estuvo enferma en la casa y también le obsequió unas recetas de cocina y ayer cuando mi madre sirvió la comida lo saco para celebrar que yo estoy en casa. al verlo no le daba crédito, yo no sabia que ella se lo había dado a mi madre, mi mayor sorpresa fue cuando lo vi tendido sobre la mesa,  le pregunté y ella me explicó lo que había pasado, yo le dije que la señora lo había traído a Lajas Blancas cuando vinimos de paseo y sabes, mi mamá me lo dió y ni por mas que le insistí que no lo hiciera, desistió. Me dijo que no podía estar en mejores manos que las nuestras,  por eso ahora es de los tres.
_Bueno a propósito les traje a cada una la copia del documento de los cerezos yo también me quedaré con una copia, me han recomendado que vayamos los tres al banco y depositemos el documento y de paso solicitamos un crédito para poder invertir, eso si ustedes están de acuerdo, si eso fuera así, vamos a nuestras residencias en la ciudad y nos traemos todo lo que tenemos allá, porque nosotros tres trabajando con fundamento, aquí podremos salir adelante y sacar a los cerezos a flote. _Hermano ¿pero si dejo mi trabajo ahora de que voy a vivir? Refuta Mary.  _Podemos poner una escuelita semi privada, donde no se pague tanto, comenta Eva y las maestra podemos ser nosotras misma mientras tanto ¿que dices? _No es mala idea pensándolo bien, dice Mary. _Quizás podemos utilizar el corredor de atrás de la casa de los cerezos y dividirlo para hacer dos salones grandes, pero hay un problema ¿Los pupitres, el pizarrón y el escritorio de donde lo vamos a sacar? _No se preocupen por eso, que yo lo resuelvo, le digo a mi tío que me haga unos pupitres y una mesa con su silla rudimentaria y los pizarrones los compramos, veré si mi tío me hace eso a buen precio.
_Y tu juvenal ¿Qué vas a hacer? _Yo, yo voy arreglar los gallineros que tienen el techo roto y el corral de los patos que tienen la cerca dañada. le diré a mi papá que nos eche una mano. Quizás me pueda prestar algún dinerito, para comprar los pollitos y los patitos. Así comenzaremos ahorrando y trabajando, porque en un futuro cercano, nosotros no solamente tendremos una escuela gratis, también tendremos una gran posada ecológica, donde los turistas y el pueblo en general, sobre todo los niños que aprendan a respetar la naturaleza le enseñaremos la conservación de este hermoso paisaje que nosotros estamos contemplando en este momento, que las nuevas generaciones por venir también lo puedan apreciar, es ese nuestro deseo mas ambicioso,  muchachas hagamos este proyecto con nuestras seis manos, convertida en una sola como le hubiese gustado a la señora y nos gusta a nosotros y así le daríamos un empujoncito a nuestro bello pueblo que nos vio nacer.  _Excelente, comenta Mary, desde mañana mismo, nos empeñaremos en eso, pero ahora vamos a bañarnos, que también el almuerzo espera por nosotros. Transcurre el día bañándose comiendo y conversando y riéndo.
La próxima semana traeremos a nuestros viejos para que pasen el día con nosotros, ya le dije a mi papá para que me enseñe todos los linderos de los cerezos, ya que hace muchos años el trabajo con el dueño de estas tierras ¿están de acuerdo? A lo que las muchachas responden: _ ¡Por supuesto! _Entonces levántense y vamos a buscar los caballos que se hace tarde.
En unos minutos llegan al pastizal: _Vamos a hacer la cabaña rudimentaria las paredes el piso y  los horcones todo de madera menos el techo por supuesto que va de zinc .Porque en otra oportunidad como esta no tendríamos que irnos, traeríamos una lámpara de querosén o de gasolina ¿no es cierto? Comenta juvenal. _Verdaderamente chico, pero dime exactamente ¿donde haríamos la cabaña? en la parte mas alta ¿verdad? y ¿Cómo llamaríamos a la cabaña? pregunta Eva _propongamos cada uno  un nombre, lo escribiremos en un papelito lo meteremos  en una bolsita y el que salga así se llamara la cabaña.  sugiere juvenal. _Yo le pondría El Cedral, dice Mary. _ ¿Y tu Eva Qué nombre le podrías? pregunta juvenal, a lo que Eva responde: El Pastizal. _ ¿Y tu como lo llamaría? preguntan las muchachas.
_Las espigas, responde juvenal. Muy bien todos de acuerdo, bueno cuando lleguemos a la casa de Eva, decifraremos como se llamara la cabaña, vámonos debemos ensillar, y recoger para irnos, dice juvenal.
Después de haber montado y estar en camino con los caballos descansados y el sabor agradable de haber pasado un día maravilloso en aquel lugar como salido de un cuento donde el murmullo del agua aun no se despide sino que se sigue escuchando a pesar de que se alejan del lugar, como si dijera vuelvan no se vayan, el sol que aún les da su grata compañía y la brisa fresca y juguetona  lanzándonos las hojas amarillentas de los árboles.
Un poco más tarde, ,comienza divisarse la ciudad, ellos deciden ir hasta las caballerizas, ya el papá de juvenal los espera para ayudarlos a desensillar, al  verlos llegar les sonríe cariñosamente y les dice: _En la mañana tenía tantas ganas de irme con ustedes, pero no los quise importunar ya que quizás tienen muchas cosas de que hablar. Juvenal le responde: _No te preocupes papá, que la semana entrante estás invitado a que vayamos a pasar el día  allá, queremos hacer una cabaña y quiero saber si usted esta dispuesto ayudarnos, es en el pastizal cerca de Lajas Blancas, que por cierto, ahora cuando lleguemos a casa de Eva sabremos como se llamará, vente con nosotros porque usted vas a ser testigo del nombre que le pondremos a la cabaña, el papá les dice voy a buscar a tu madre para que ella también esté presente. _ Que bueno papá, vaya pues y traiga a mi mamá, te esperamos en casa de Eva, responde juvenal.  Al ratito ya en casa de Eva, la mamá le tiene cena para los tres y les dice: _ ¿Se las sirvo?  _Gracias madre, pero espera un ratico que vamos a sacar el nombre de la cabaña, ven para que estés presente, voy a buscar lápiz y papel y una bolsita. Al regresar Eva le da a Mary para que escriba el nombre que ella quiere para la cabaña y también a Juvenal, toma su papelito del mismo tamaño que los otros dos y escribe el nombre que a ella le gustaría que llevara la cabaña, y los mete dentro de una bolsita, Juvenal comenta: Esperen un momento que por hay vienen mis padres, en ese instante llegan los padres de Juvenal. _Bueno ahora si pueden meter la mano.  llaman a un vecinito, . _Ven Pedrito, mete tu manita aquí. El niño lo hace moviendo la bolsa y al fin saca el tan ansiado papelito y se lo entrega al papá de Eva. _ Me lo entregó a mi ¿puedo leerlo? _Por supuesto, diga que es lo que dice, comenta juvenal. _Las Espigas, responde el señor. Juvenal salta de alegría. Mary y Eva dicen: _Que bueno hermano Las Espigas, suena muy bien, esto merece una buena partida de domino, para celebrar el nombre de la cabaña que será un refugio para todos _¿Qué dicen ustedes? pregunta el papá de Eva. _ ¡De acuerdo! responden todos, por su parte las mujeres aprovechan para conversar un poquito y intercambiar recetas de cocina y desear con todas sus fuerzas el éxito de aquellos jóvenes, luchadores y humildes que un día cualquiera se encontraron en los alatriques a una segunda madre.
Al pasar cierto tiempo, una noche de luna llena como a las nueve, tocan a la puerta de casa de Mary cuando esta abre es Juvenal que le dice: _ Mary, he venido a saber si estas de acuerdo que vayamos a Piedras Grandes a ver si conseguimos unos niños que estén  necesitados de estudio, tu sabes que los niños del campo son trabajadores pero a veces no estudian o estudian muy poco ¿Qué dices? _ Pero ¿cuando venimos hermano? Mañana mismo o el día siguiente si se nos hace tarde. _Está bien, responde Mary,  ¿pero tú le dijiste a Eva? _Si ya pase por su casa me han dicho que eso queda lejos ¿nos vamos a ir caminando? A lo que él responde: _No, le diré a mi papá que me preste los caballos ¿esta bien? _Me parece perfecto contesta Mary ¿a que hora nos vamos? _A las cinco de la mañana antes que nos agarre el sol. _Muy bien dice Mary. _Entonces buenas noche hermana. _Buenas noches hermano.
Al amanecer emprenden el camino, estrenando el nuevo día los caballos briosos y caminadores van muy rápido, pasan la sabana llamada Las Piñas y entran en los cocales amarillentos por el inclemente sol, Eva que no había pasado ese camino pregunta: _ ¿Juvenal vamos llegando? _!No hombre! Eva si apenas estamos saliendo del pueblo,  en eso les sorprende una bajada corta que conduce a un rio grande y caudaloso con una playa ancha de arena blanquísima, que al cruzarla siguiendo el camino angosto, lo bordea una vegetación  hermosa, bambúes, flores silvestres, entre ellas las clavellinas, haciendas de cacao, platanales entre otros, en algunos pasos del rio grandes piedras que dificultan el paso de las bestias.
Vamos a bañarnos en este paso, Juvenal dice Mary. _Nos bañamos mas adelante que hay una poza de ensueño, responde él. _ ¿Cuántas veces has venido para acá hermano? _Muchas, de pequeño venia siempre. Conversando,  bañándose y comiendo galletas con jugos de frutas naturales, zambulléndose de poza en  poza  y en todos los remansos, pasaron el largo trayecto .Así  pasado el medio día llegaron a Piedras Grandes, donde viven los familiares de Juvenal, con gran alegría los reciben, les brindan comida y les preguntan como les fue en el camino._ Buenísimo bañándonos por todo el rio!. Juvenal plantea el motivo de su visita y el dueño de la casa dice: _Bueno chicos, descansen un poco y vamos para que hablen con los vecinos, mas tarde comienzan el recorrido, a muchas personas les parece bueno lo que les plantean los jóvenes, pero algúnos les dicen ._Pero mijo es que eso queda lejos y ellos no van a poder venirse todos los días y nosotros no tenemos casa en el pueblo, si ustedes permiten que sus hijos vayan a nuestra escuela, ellos se pueden quedar a vivir en la casa de los Cerezos, que es la misma escuela bajo nuestra supervisión, nosotros también nos mudaremos a vivir allá, ustedes pueden ir cuando quieran, otra cosa si no tienen dinero, pueden ayudarnos con verduras frutas o lo que ustedes quieran   lo que nosotros queremos es ayudar en lo que podamos, que ellos estudien en nuestra Escuela Granja, una propiedad que nosotros heredamos y que es una casa muy grande y espaciosa tendrán su propia habitación, ahora estamos pidiendo esa colaboración, esperamos que en un futuro cercano sea gratis.
Uno de los padres propone Bueno, pero vamos mañana con estos muchachos para ver el lugar y así estar tranquilos y poder mandar nuestros hijos con confianza ¿que les parece? _Excelente nos parece bueno, porque estos muchachos nuestros, están entusiasmado ellos quieren aprender y hay que dejarlos si todo funciona bien
_Maravilloso, Expresan  Mary Eva y Juvenal. _Entonces mañana muy temprano nos iremos para que los señores vean si les gusta o no.
Ya en el pueblo Juvenal les muestra la casa y los terrenos a los señores que lo acompañan, los cuales se quedan impresionados de la belleza y extensión de las tierras, y le dicen a Juvenal, vendremos la semana entrante ayudarte arreglar los gallineros todo lo que tengas que arreglar, para la comodidad de nuestros hijos.  Juvenal agradece la bondad de aquellos agricultores que bajo su escases dan lo que pueden.
Cuatro meses después, comenzaba el año escolar en la casa de los Cerezos, el gran corredor dividido y ahora convertido en dos salones espaciosos y una pequeña biblioteca al final del pasillo.
La espera de los niños  del campo los tenían desanimados porque no habían venido ni habían recibido ninguna noticia de ellos. De todas maneras, Tendrían que comenzar con los niños del pueblo nada mas, Juvenal, Mary y Eva, recién mudados a la casa de los Cerezos celebraban su primer día de clases, La hermosa escuela granja de los Cerezos bautizada Martha Edelis, como se llamaba la Señora, la madre de la montaña. Se iniciaban las más preciosas  maestras que jamás se hayan visto. Mary luce un precioso vestido azul de falda ancha y unos zapatos beiges, con su pelo suelto a mitad de la espalda, con un cintillo azul de la misma tela, y su pulsera de oro que le había regalado la señora y Eva lucia un vestido verde que dibujaba sutilmente su figura y unos brillantes zapatos blancos y el pelo recogido con un moño sujetado en la punta con una cinta verde tierno y sus zarcillos de oro que hacían resaltar su belleza. Juvenal que no se queda atrás, sale a saludar a las muchachas a ver si están listas, con un pantalón de vestir negro y sus zapatos del mismo color y un suéter manga larga blanco que hace notar su tez morena y su imponente presencia  y en su muñeca el reloj que le había rejalado la señora, toca a la puerta de la habitación de Eva. Dice: _ Se hace tarde apúrate, ella abre la puerta y se asoman las cuatros mujeres, Eva Mary y las madres de ambas que habían venido muy temprano  ayudarlas  para que no se sintieran nerviosas, en su primer día de trabajo.
_Buenos días ¿con que ustedes me quisieron jugar una broma? debo decirles que todas están muy hermosas, Pero vengan por favor a mi habitación un momento, las cuatro mujeres siguen a Juvenal hasta su habitación, este  abre la puerta y se encuentran que el papá y la mamá de Juvenal, también habían venido apoyarlo, todos ríen y dicen no lo podíamos dejar solitos en la inauguración aquí en la escuela. Mary dice: _Caramba que bueno hubiera sido que los niños del campo estuvieran aquí ¿Por qué se habrían arrepentido los padres? _Es posible que no hayan podido venir, seguramente el próximo año los tendremos aquí, pero es extraño porque ellos estaban muy entusiasmados, nos ayudaron hacer los trabajos aquí en los cerezos y quedaron de ayudarnos hacer la Cabaña Las Espigas, tendremos que ir el fin de semana a Piedras Grades, a ver que paso, comenta Juvenal.
_Yo estaba tan contenta que el primer día de clase tendríamos a los niños del campo también, ellos estaban tan alegres de estudiar aquí, se lamenta Eva.
_Te toca hacer la bienvenida a ti Juvenal date prisa, en ese momento eran las seis y cuarenta de la mañana, En eso llama uno de los niños que esperaban para entrar _Maestra la buscan unas personas! Cuando Mary se asoma son los niños  del campo que han llegado con sus respectivos padres. _ ¡Mary, corre! grita Juvenal. ¡Eva, vengan que llegaron los niños! Todos salen a fuera  a recibir a los niños que han venido a estudiar a la Escuela Granja Martha Edelis, corren y abrasan a los niños, saludan a sus padres que vienen cargados de regalos, verduras y frutas y muchos animales para la granja, entre ellos, gallinas, gallos, gansos, patos…  Un cazar de cochinitos, y uno de chivitos
Habla Juvenal a los presentes: _Bienvenidos sean todos a los Cerezos que de ahora en adelante  llevara el nombre de la señora a quien pertenecían estas tierras su anterior dueña y en su honor se llamara, Escuela Granja Martha Edelis. QUE COMIENCE EL HINNO NACIONAL¡         
                              
Fin


Comentarios

  1. Excelente, me encantó este cuento y está propio por el día del maestro.

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