Por las Canas de mi Barba (Cuento)

Por las Canas de mi Barba
(Cuento)
Gregorio Anduja Abril 2002

Por descuido una vez, un frasco de miel se quedó sin tapa, entonces se llenó de bichos muertos, con los días se transformó en una sustancia negra y viscosa con extraños poderes mágicos.

Un día pasó un mendigo y como no tenía nada para comer, se almorzó aquella mezcla de miel con insectos, sucedió entonces, que a aquél hombre le sobrevinieron unos temblores como si estuviera picado por un Temblador del Orinoco, los ojos se le pusieron como un Dos de Oro, se le erizaron los pelos y cayó como muerto, botando baba por la boca. Al rato se repuso, pero aún que parecía el mismo, había sufrido una pequeña y definitiva transformación: su barba presentaba tres extrañas canas, una roja, una azul y una blanca.

La roja le daba suerte, la azul le concedía amor, la blanca salud y las tres juntas lo hicieron rico y famoso. Por un tiempo vivió feliz y contento con sus tres pelos de barba, pero, a pesar que andaba bien vestido, comido, entalcado y perfumado, viajaba en yates y salía en revistas del Jet_Set, seguía siendo un vicioso perezoso.

Hasta que un día estado como de costumbre, bebiendo y fumando, se le prendió la barba, quemándosele por completo y en su lugar le quedó una gran cicatriz.  Con aquello perdió toda su fortuna y prestigio. Por un tiempo estuvo lamentando su desgracia y pensando como seguir siendo acaudalado y reconocido, por que sinceramente, le había encantado su pasantía por la vida bien.

Entonces decidió usar una barba postiza a la cual le pintó tres canas con los colores anteriores, más una amarilla, y empezó a trabajar todos los días, menos los domingos porque contaba las ganancias y planificaba la próxima semana. De este modo el pordiosero se hizo un hombre próspero y en una ocasión una señora gordita que gustaba de él, le dijo con picardía:

_No te conocí cuando nueva esa cuarta cana, de color amarillo que luces en tu barba.

Respetable dama, respondió con simpatía, este es el pelo que completa mi destino, significa “Trabajo” porque en la vida siempre hay lugares de bichos que nos crean una ilusión pasajera, como los juegos de azar, el alcohol y las drogas, o el dinero mal habido, porque lo que fácil llega, fácil se va, pero la verdad es que no hay fama que se mantenga si te acuestas a dormir, ni riqueza que dure sin ponerla a producir, ni salud que se resista si no cuidas bien de ti, ni máscara que te libre ser tu mismo en el arte de vivir.

En ese momento se despojó de su artificial barba, se quitó el sombrero y lo elevó con fuerza por los aires y quedándose tal cual era; calvo y con su cicatriz, tomó el rostro de la mujer entre sus manos y besándola en la boca le propuso matrimonio

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