DÉCIMAS PARA NIÑOS.

 MIRADAS REFRACTARIAS 6

Gregorio Anduja. 25/03/23. Venezuela. Imagen Red. 

DÉCIMAS PARA NIÑOS. 


En el juego de ilusión 

de estudiar con alegría

allá en la escuela mía

cantamos el galerón

y lo hacemos en honor

a la tierra en primavera, 

ante la cruz de madera, 


el simbolo del perdón 

porque hace poco llovió 

y floreció la pradera. 


Una madre y su partera

a un niño  dieron a luz

y al santiguarlo en la cruz

floreció la patria entera

el niño de lluvia era

de retoño y de capullo

de la fauna en su murmullo

viendo el nuevo amanecer

la tierra era la mujer 

y la partera un arrullo. 


De los primeros candores

del sol de la mañanita

trae la brisa fresquesita

un dulce roscio de polen

en ellos se funden dones

de la vida antes de ser,

en curso de suceder

según  por las coincidencias

de opuestos en circunstancias

de hacer el amor crecer.


Cuando despunta la flor

y se acerca la abejita

el colibrí la visita

para probar su dulzor

platican sobre el calor

y temas de actualidad

como la tonalidad

qué viste la mariposa

y porqué se ve tan dichosa

al lado del moscardón.


Entran los rayos del sol

a través de la espesura

se vuelven una ternura

de coloridos qué son

de la humedad toman brillo

del arcoíris del rio

de la espiga del lirio

y de la concha de un grillo, 

su estilo de tornasol.


Un soplo de poesía

una cosa misteriosa

la magia maravillosa

que la vida engendraría

la ciencia lo explicaría

de una manera eficaz

pero ha de haber algo más

complicidad ensoñadora

donde aquel latido aflora

cual chispa en la oscuridad. 


El manantial de la vida 

tintinea en la pendiente

fluyendo como un afluente

mientras cantando se inspira

las piedras que se consiga

sugún como tome el caso

le resultaran remansos

o  sustos y despedidas,

triste experiencias sufridas

romances, espuma y descanso. 


¿Quién abriga el frio del rio? 

cuando llueve en la montaña. 

¿Y quien le seca una lagrima? 

a una flor bajo el rocío. 

¿Y quién en el pecho mío? 

sembró los versos sin fin. 

¿Y quien cultiva el jardin?

de mis amores silvestres, 

¿Quién no siente el alma triste? 

cuando no llueve en abril?


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