(Cuento)EL OTRO YO DEL DOCTOR MERENGUE.
Deshaucios y Resarcimientos. 30
(Y último de esta serie)
Gregorio Anduja. Venezuela. Imagen Red.
EL OTRO YO DEL DOCTOR MERENGUE.
Salve autor caricaturista de esta identidad de los entes que siendo lo que fingen dejan de ser. Intentando sintonizar el cosmo interior, pueden encontrarse dóciles discurriles de remansos, y huracanes trepidantes lejos del cualquier puerto de ninguna nación de esperanza. A la deriva.
Los doctores Merengues pugnan por saber cual de sus identidades es la auténtica; la domesticada o la salvaje, la plausible o la impresentable...
A veces deciden no ser tan cool y tan glamurosos como aparentan. Y están cordial e iracundamente arrechos con todos los amigos en puestos de desiciones, indiferentes a nada favorable. Excepto su propio peculio y barraganeria con el poder. Con miedo hasta de configurar un mapa de necesidades.
Y son los doctores Merengues, tan espléndidos que ríen y hacen reír con arte, y al mismo tiempo odian a muerte la adulancia y la polítiqueria mercantil.
Y luego, son posesos de la ternura y sienten al mismo tiempo su sangre hervir de la sanganeria en la trama de un delirio imperialista, muerto de ineficacia, como también de un mareo discursivo distante de las soluciones comunitarias. Propensos al desengaño y frustración.
De una realidad cotidiana que sólo se puede defender desde el fanatismo del manumiso.
Tiene entonces el doctor merengue, que sonreir y calarse el caletre del esclarecido de lo indiscutible. Que sabe tanto que ¿para qué pensar?
Y debe asentir lo neta y convenientemente proclive al programa de la próxima coyuntura electoral.
Y coño ya Merengue esta arto de meter papeles para intentar enseñar un pueblo a sonreir para que el presupuesto se lo lleve una imprenta y una logística negligente.
Y nunca jamás en la vida exista una agenda cultural independiente del procelitismo.
Y unos panas tan bellos, qué viéndo tus coñizas con el tiempo y la burocracia, niegan conocerte y todo vaso de agua qué pueda salvarte de un ahogo de inmundicia.
Doctor merengue no desea esperar más nada de nadie, excepto que el mundo siga extendido un poco más allá del feudalismo mental.
Luego, doctor Merengue no es ningun pega parcho de orificios de viveros de pesca y no quiere hacer favores a ningún pez parásito, cuyos filetes no sirvan ni para carnada...
Doctor Merengue puede raspiñar un machete contra el piso por las calles para anunciar qué limpia patios con tal de no adular a nadie.
Doctor merengue puede sentir que esta muriendo por pedazos, pero no va a dejar que nadie lo vea llorando cuando ríe.
Su otro yo no desea vivir detrás de filtros porque asi como quiere parecer intelectual y culto simultáneamente desea dejar testimonios de rusticidad de trabajo y compromiso con sus hijos, nietos y alumnos, porque le parece glorioso su momento, en que conviven los seres de verdad y las clonaciones sintéticas.

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