CUARTO DE LOS COROTOS
CUARTO DE LOS COROTOS.
Pitopito-Gregorio ORESTE:
Yo hablando solo;
Hola cariño malo que abandonas este tramojo. y lo dejas poray descuidado, tirado en alguna geografía despoblada de almas y cundida de bocas obscenas, pintadas de carmín de cabaret, que lo incitan a embriagarse de rebancha y hacerte un tocado de carnaval con lenguas lascivas y abundantes cachos, de pulidas astas lacerantes... recoge tu languida ñinguita y humedece de ternura tu rebeldía y vuelve a sentirte amada como siempre lo has sido, a pesar de los tantos gruñidos y desengaños que habitan las casas muertas.
¡Oh! mi adorable Amansa Guapos. usted que tiene la fórmula de mi alegría y los brebajes para la mejora de mi asimilada orfandad. Tú de donde mana el zumo de mi poesía y la tesis de mis ideales, puñaleados de tristeza y utopía, usted la dueña de un humilde cobertizo donde cesa el frío, la sed y el hambre de toda comprensión y ternura, allí donde soy opulento padre de familia, con cachorro y jardín de ajies. Allí donde me visto con tu ropa y me sirvo tu cepillo de dientes. Exactamente donde deseo que el tiempo vaya lento para que duren mis horas...
No dejes por favor que me pierda en mis flaquezas voluntarias, y tiende la mano al poeta que no sabe escuchar la vida sino en tu timbre, mirar al mundo sino a través de tu sonrisa, cosechar girasoles sinó en los prados de tu mirada, y de emociones reales lo aprende todo de tus palpitaciones.
Todas las veces y mas; PERDÓNAME y dame un ladito en tu cuarto de los corotos.

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